jueves, 22 de julio de 2010

CORREO GARANTIZADO

Para cambiar!
Estimado señor o señora
Las 40 propuestas están relacionadas con los siguientes ejes de trabajo:

+Alimentación – Nutrición. Plan alimentario municipal
Creación de la oficina de nutrición.
Centralizar todos los programas alimentarios.
+Trabajo: Propagar la construcción de trabajo cooperativo y voluntario.
Realizar censo laboral en todo el ámbito del municipio.
Fortalecer el área de trabajo municipal
+Salud: Desarrollar campañas sanitarias (clínico, pediatra, odontólogo)
Eliminar cualquier abono vigente para la atención sanitaria municipal.
Reformar el funcionamiento de los efectores públicos barriales.
+Educación: La creación de las bibliotecas barriales.
Asamblea educativa (docentes, padres y alumnos)
Creación de la escuela de oficios.
Campaña de alfabetización.
+Cultura: Centro cultural multiexpresivo.
Desarrollar en el ámbito del municipio cursos de teatro.
Convocar a todo aquel que exprese una realidad artística para conformar el Área Municipal de Cultura.(A.M.C.)
+Institucional: Creación del presupuesto participado.
Creación de los concejos barriales.
Construcción de la asamblea del pueblo.

+Esparcimiento: La ciudad de frente al rió.
Plazas y paseos
Parque temático.

+juventud: Plan “La juventud no es un desecho, es nuestro futuro”
Jornadas de iniciativa juvenil.
Creación de los concejos municipales de jóvenes.
+vivienda: Adjudicación y fin de obra del denominado complejo Habitacional Ramón Carrillo.
Realizar censo municipal del hábitat.
Construcción del corralón social.
+infraestructura: Plantear en el ámbito de la provincia el desarrollo de políticas de obras públicas conjuntas de gas natural, agua potable y cloacas para todos.
+urbanismo: La construcción de la doble mano de la AV. San Lorenzo.
Realizar ruta para trancito pesado por Av.Belgrano
Traslado de las vías del FFMB.
+deporte: Desarrollar las olimpiadas municipales ínter barrial.
Proponer la creación de Jornadas de Educación Física.
Crear el Gimnasio Municipal de la Salud.
+tercera edad: Atención primaria de la salud en la tercera edad.
Cine en el barrio.

+finanzas: Impuestos a las ganancias.
Exención del impuesto municipal a los jubilados.
Determinar un plan de deudas.
+ecología: Control permanente del ambiente a partir de la instalación de un sistema de monitoreo ambiental.
Implementación del plan Basura O

lunes, 19 de julio de 2010

Devaluación, inflación y producción




Presión devaluadora en la Argentina. Ante esa situación, los productores agrarios y exportadores argentinos, entre otros, mediante sus organizaciones empresariales, demandan mayor ritmo de devaluación del peso para contrarrestar la devaluación del euro.

El tema es más complejo que la pretensión de resolver todo con la política cambiaria devaluacionista, ya que ésta tiene impacto negativo en la capacidad de consumo de los sectores más empobrecidos de la sociedad argentina. Recordemos la brutal transferencia de ingresos ocurrida en el 2002 y que generó condiciones de una acumulación sostenida de ganancias empresariales en el ciclo de crecimiento económico 2003-2007 y que, ante la caída de ese ritmo, se pretende resolver la ecuación con aumentos de precios internos: inflación.

La desvalorización del euro favorece las exportaciones europeas y encarece sus importaciones pagaderas en dólares, tanto como el pago de la deuda externa dolarizada, que como sabemos es importante en la mayoría de los países del Viejo Mundo. La devaluación del euro es contra el dólar, y la Argentina mantiene un vínculo con la moneda estadounidense en el desarrollo de su política cambiaria. Cuando el dólar se devaluaba, antes de que lo hiciera el euro, la Argentina acompañó la posición de la moneda de los Estados Unidos y ahora, con la devaluación del euro, ocurre una apreciación del dólar y del peso en la Argentina. Expresa la subordinación estructural de la economía local a los dictados desde Washington.

Lo cierto es que la revaluación actual del dólar podría afectar los precios de los commodities; sin embargo, también actúa contrarrestando esa situación la disminución de la oferta agrícola de los Estados Unidos, tanto por sequías previas como por aspectos especulativos de inversiones, especialmente en alimentos, producto de la crisis europea y las limitaciones de los negocios financieros en la coyuntura.

Por lo tanto, el tema de los precios internacionales es más complejo que un simple mecanismo de oferta y demanda de productos o monedas, y se asocia con temas como la especulación financiera con alimentos y otros productos primarios, que como en el caso del oro se vincula con la reserva de valor y la crisis de las monedas globales.

Hay que señalar que los precios de los alimentos crecieron durante la primera década de este siglo hasta el máximo de agosto del 2008, para reducir sus valores hasta un piso a comienzos del 2009, pero nunca inferior a los valores de fines del 2007, que ya eran muy elevados, y retomar un movimiento alcista comparable en la actualidad con los precios de fines del 2007, que como dijimos eran parte de un ciclo en ascenso desde principio de la década.

Es un hecho que la demanda de alimentos se mantiene a escala global por la tendencia al crecimiento que sostiene la economía de China y nada hace prever en el corto plazo una baja estructural de las compras de ese país, salvo restricciones temporarias como las que se produjeron en la compra de aceite de soja ante las restricciones que se presentaron a la importación de productos chinos por la Argentina.
Cambiar el modelo de producción. Pretendemos señalar con estas líneas que la solución argentina no pasa por la devaluación, y menos por el ciclo productivo favorable a los commodities organizados por las transnacionales de la alimentación y la biogenética.

Quizá sea el momento para pensar en términos de soberanía alimentaria, con otros beneficiarios: la agricultura familiar y una inserción regional diferente para el abastecimiento global de alimentos.

Claro, eso supone otro modelo de producción para satisfacer otras necesidades, ya no las ganancias empresariales, y eso nos lleva al debate político de la economía y de los sujetos para el cambio, una aspiración que aún no ocupa un lugar central en la agenda de discusión.