
Hambre en acenso… en simultáneo con el incremento de la capacidad productiva de la sociedad contemporánea.
La llamada crisis de las hipotecas, desatada en el 2007, es lo que llevó a los especuladores a desmontar sus perspectivas en paquetes tóxicos de préstamos infructuosos para posicionarse en materias primas, productos agrícolas, ganaderos, petróleo y minerales, haciendo subir los precios en forma alarmante en las principales bolsas del mundo: Chicago, New York y Londres.
El temor a la depresión suavizó la especulación y limitó el escenario inflacionario, que amenazaba a reinstalar una infusión explosiva “estancamiento con inflación”. Pero a la primera señal de recuperación en este 2010, los precios internacionales retomaron su impulso.
Los precios internacionales de los alimentos retomaron una lógica alcista
Ahora vuelven a subir los precios del maíz, del trigo o la soja y la especulación de negocios a “futuro” explica una parte importante del curso alcista. El círculo especulativo continúa definiendo el período de acumulación de capitales a escala y global, y no importa que la FAO señale que 1.020 millones de personas sufren hambre en el mundo. Si el miedo a los préstamos tóxicos realzó el interés en la especulación con los alimentos, la recesión mesuró las ansias por ganancias rápidas. La gigantesca intervención estatal para el salvataje de empresas en crisis, fundamentalmente bancos, fue lo que determinó el reinicio de la burbuja especulativa con los alimentos.
Quién resulta beneficiario de esos precios en alza?
Son las empresas dueñas del manejo del paquete tecnológico que definen la producción específica. Es lo que ocurre en todas las ramas de la producción primaria en el país y en el mundo, donde las transnacionales en diferentes sectores de la agricultura, la ganadería, los combustibles o la minería son quienes marcan el rumbo y se apropian del grueso de la facturación. Con lo cual, nos encontramos con un cuadro de situación donde el precio internacional de los alimentos tiene un componente especulativo, resuelto en bolsas y bancos que administran los mercados de capitales mundiales y por otro en el proceso de producción monopolizado.
Al contrario, los países productores y exportadores de esa producción alimentaría, con la lógica de dominación en el capitalismo contemporáneo, sufren con empobrecimiento y deterioro de la calidad de vida. En los primeros por la orientación creciente a la mono producción, desalojando la producción familiar diversificada y concentrando la tierra y la producción en función de una demanda mundial sesgada hacia mercados con capacidad de consumo. En el caso de los segundos por imperio directo del encarecimiento de alimentos destinados al consumo familiar, recreando un ciclo vicioso de empobrecimiento.
Se trata de un momento donde la calidad de satisfacer necesidades básicas alimentarías es transformada en búsqueda de valorización de los capitales invertidos. ¿Hasta cuándo soportará la sociedad la primacía de la especulación y la concentración por sobre las necesidades alimentarías de la población?
E-21
Economía del siglo XXI
