
El exacerbado extractivismo de recursos naturales que hace funcional a la Argentina, junto al resto de Latinoamérica, a las necesidades del desarrollo capitalista contemporáneo reitera así el papel de la región en la división internacional del trabajo desde la acumulación originaria del capital.
Se discute sobre el petróleo, la soja, el cobre, la minería, el agua, la biodiversidad…. y la clave de una verdadera discusión debe plantearse en los siguientes términos: “el qué producir y para quién”. Los datos aluden a una creciente producción primaria exportadora, los países están produciendo para el mercado mundial y no para privilegiar una demanda alimentaría o energética para la propia región y mucho menos para la satisfacción de las necesidades de los sectores de menores ingresos.
Para la Argentina resultan interesantes estas discusiones, especialmente por el retorno del crecimiento económico (puede oscilar en torno del 8% para el 2010, contra el escaso 0,9% reconocido en la estadística oficial para el 2009); la recaudación fiscal récord y el abultado nivel de reservas internacionales (51.000 millones de dólares al 28/10/10 según informa el BCRA en su sitio en Internet).
Más que aspectos cuantitativos, el debate debe centrarse en la calidad del crecimiento, que para el caso argentino podemos verlo en los siguientes ejemplos: 1) En la previsión de un nuevo récord en la producción y venta de automotores, que se estima para el año en 700.000 unidades. ¿Es el transporte individual el que debe privilegiar un modelo de desarrollo en la Argentina? ¿existe la infraestructura necesaria para el funcionamiento de los mismos? ¿Qué proyecto existe para la promoción del transporte público, por tierra, agua y aire?¿Como afecta al ambiente?.2) El crecimiento también se manifiesta en la construcción, en general como inversión de activos líquidos excedentes y con destino a sectores de elevada capacidad de consumo, mientras espera solución la crisis habitacional por insuficiencia de ingresos de los afectados, o por ausencia de crédito en condiciones adecuadas.3) El crecimiento renueva problemas estructurales tales como la provisión de energía y su correlato en cortes de electricidad, dificultades en el abastecimiento de gas, o la suba de importaciones de bienes intermedios y de capital para la producción en ascenso.
“…Lo que se discute es el mantenimiento del modelo extractivo para la exportación.La política social compensa pero no resuelve,... siendo el desafío prioritario de esta época la transformación de la organización económica al interior de los países y su articulación, integrada, para resolver soberanía alimentaría, energética y financiera…”
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